Me figure tu espalda
como la luna de octubre;
que se asomó en marzo
tan resplandeciente y desnuda.
Y en ella vi también tu rostro,
y tus ojos de avellana labrados
a manos impetuosas.
Y te imagine tan lejos, como Selene
tan pura, tan pálidamente adormecedora.
y es que a veces
olvido que no estás; que ya no estás.
Distante belleza reclamada por la vida
despojo inanimado. A veces te veo
como hoy en la luna.
Tristeza invaluable,
infinitas estrellas brotan
de mis ojos; y tu blancura, tu recuerdo
y tus ojos en la luna.