Esta es la noche
en que no reconozco este vibrar interno,
la del no entender porqué las sombras
se llenaron de una oscuridad más densa
y en la boca del estómago,
entre las costillas,
abajito del corazón,
hay tristezas girando
como buitres de humo.
Esta es la noche de las dudas
y del renacer sombrío
de quien tiene las horas contadas
y aún así sonríe
al sentirse más vivo que nunca,
mientras en el tiempo
los minutos se marchitan.
Ya pasó la hora del recuerdo
y en este umbral atroz de la agonía
no me queda más consuelo
que recordar su sonrisa
y reconocer que en este tiempo
y esta vida
nada puede ser tan bello
Dejaré entonces que las palabras escapen
y galopen en el viento hasta extinguirse
y revolverse con los demás silencios,
mientras sus huellas desaparecen
y los buitres reposan.