Solitario
En mi cabeza una oquedad zumbante,
pasmado y en silencio
las marcas de tus besos,
tus caricias languidecen.
Sin embargo en mi corazón y memoria
renace tu risa,
tu llanto, tu figura.
Mi cuerpo arde como una llama de hielo;
mis ojos se han nublado, mi boca se ha cerrado.
Hoy mi memoria enmarañada sucumbe ante vos.
Soy blanco perfecto de las voces
que flagrantes atraviesan mi cuerpo destrozándolo
mas no así mi amor.
No hace mucho que rompiste mi recuerdo maltrecho,
no hace mucho que pise tu cariño.
mil pedazos de tiempo nos distancian, pero hoy
eres mi fuerza, mi yelmo.
Te veo en sueños efímeros, mundanos
te palpo y
la ausencia
silueta de humo.
Despierto, te busco y no encuentro;
era sólo un sueño.
Alegrías, tristezas invaden mi cuerpo divagando
y ahora pasado un año, mil historias;
lágrimas rotas, triunfos
y derrotas.
Se dibujan dos palabras en mis ojos.