Un espejo que tiene años sin reflejo alguno
se encuentra en mi habitación
y me pregunto ¿en verdad estoy tan solo?
¿tan vacio?
no me veo porque soy la sombra de lo que antes fuí
y las sombras no tienen voz ni voto
solo son imágenes a la conveniencia de la luz
y me percibo en la obscuridad
y nadie me ve y nadie me siente y nadie se aleja
porque llego ausencia sin tocar la puerta
y se adentra y me respira al oido para estremecer lo que queda de mi
y una risa sarcástica hace eco
y se desvanece en los cuatro muros de mi horizonte
porque la habitación se limita a encerrarme
y mi compañera huye discretamente
llevándole la contra a su acto de presencia
y me volví a quedar solo, sin compañía
sin ausencia y sin nadie
que alguien me diga que es lo que me queda
por perseguir
para huir
para desplazarme en mi restringido espacio
y no entumirme
huir se burla de mi porque ausencia dejó la puerta abierta y no puedo cruzarla
y entonces entras tú y le cierras y te cierras
y me encierras en tus encantos de viajera nocturna
porque en esta penumbra previa a tu regreso
el tiempo se vuelve mi enemigo
a condición de estar contigo.